La proporción de recién nacidos de madres menores de 19 años ha continuado aumentando o bien se mantiene estable, en la mayoría de los países de América Latina, con consecuencias negativas tanto para las adolescentes que asumen precozmente la maternidad sin la debida preparación, como para toda la sociedad. La adolescencia al estar condicionada por características sociales, culturales y económicas bajo las cuales se va formando la joven, no implica únicamente cambios fisiológicos y psicológicos, sino que también puede considerarse como un fenómeno social. (1)
Las carencias nutricionales, el mal manejo de la sexualidad y la escasa integridad o continencia de los roles familiares, son factores predominantes sobre todo en los grupos de bajos recursos económicos o marginados. (2)
También lo son las curvas prevalencia de tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, VIH/SIDA, embarazos no deseados, adicciones, prostitución, delincuencia y consecuencias en la marginación.
Las necesidades nutricionales de la joven dependen del desarrollo adolescente y sus cambios fisiológicos, como también de la presencia de embarazo o lactancia. Los riesgos alimentarios se incrementan durante la gestación, pudiendo cursar con anemia y otras carencias específicas, que colocan a la joven en peligro tanto para su embarazo como para su crecimiento, y gravita negativamente sobre el estado de nutrición materno-fetal, con riesgos de parto prematuro, bajo peso al nacer y anemia ferropénica en el primer año de vida. (3)
Para la madre adolescente, entre las consecuencias de un embarazo no deseado se encuentran el aborto ilegal, el aumento de la mortalidad materna, la deserción escolar, el desempleo, y un mayor riesgo de divorcio y trastornos mentales. Para el hijo de la madre adolescente existe mayor riesgo de muerte, bajo peso al nacer, retardo del crecimiento y desarrollo, y maltrato físico. (2) (8)
Los nacidos vivos de madres adolescentes menores de 15 años, registran una Tasa de mortalidad infantil del doble que el promedio (45,1%) que disminuye a 22,6% en el grupo de 15 a 19 años. La relación entre grado de instrucción de la madre y mortalidad infantil también es importante, ya que en los hijos de madres que no finalizaron la escolaridad primaria la tasa de mortalidad infantil es cuatro veces mayor que en las madres que completaron el secundario. (3)
Se ha observado mayor el índice de prematurez, retardo de crecimiento intrauterino, hipertensión arterial y preeclampsia, al comparar estas madres con embarazadas de más edad. (2)
El concepto de que las embarazadas adolescentes constituyen un grupo de mayor riesgo perinatal se apoya, en gran parte, en que muestran tasas más altas de morbimortalidad materna e infantil. (8) Sin embargo, de estudios controlados no parecen sugerir evidencias que confirmen la asociación entre edad materna muy baja y la mayoría de las complicaciones perinatales y sí en cambio señalan una fuerte dependencia entre estado nutricional y riesgo aumentado de retardo de crecimiento intrauterino.
Si bien no hay diferencias estadísticamente significativas entre las embarazadas adolescentes tempranas y tardías y el peso del recién nacido, esta diferencia sí existe cuando se relaciona el peso del niño con la ganancia de peso materno durante el embarazo. La asociación entre nutrición materna y crecimiento fetal está claramente demostrada en numerosos estudios, habiéndose discriminado la ganancia de peso durante la gestación como una variable relevante para el pronóstico de restricción de crecimiento intrauterino. (2)
No hay comentarios:
Publicar un comentario